Cada receta guarda un territorio. Cada sazón, una memoria que arde. En estas geografías comestibles, el mapa es un cuerpo y el fuego, su relato.

Inicio

Recetarios Vivos es una plataforma digital dedicada a resguardar, activar y compartir saberes culinarios como prácticas culturales en constante transformación. Aquí, la cocina se entiende no solo como un acto doméstico, sino como un espacio de encuentro, transmisión y construcción de identidad.

Cada receta es un mapa afectivo: reúne gestos, tiempos, voces y territorios que persisten a través de la memoria colectiva. Este sitio invita a recorrer esas historias encarnadas en los alimentos, reconociendo la cocina como un archivo vivo que se renueva cada vez que se nombra, se cocina y se comparte.



Este repositorio es la primera fase del proyecto Recetarios vivos: La cocina como territorio. Acreedor del estímulo otorgado mediante la convocatoria CARTOGRAFÍAS DE LA MEMORIA: MUJERES Y TERRITORIOS EN GUANAJUATO
Proyecto realizado a través de la Convocatoria Cartografías de la memoria: mujeres y territorios en Guanajuato. Este proyecto es apoyado con recursos federales, a través del Programa de Apoyos a la Cultura en su vertiente Apoyo a Instituciones Estatales de Cultura 2025 de la Secretaría de Cultura.
Este programa es público, ajeno a cualquier partido político. Queda prohibido el uso para fines distintos a los establecidos en el programa.

Logotipo 1 Logotipo 2 Logotipo 3

Platillos destacados

Haz clic en los marcadores del mapa o en los platillos de la lista para explorar:

  • Arroz rojo
  • Pollo en adobo de cacahuate
  • Chile con carne de puerco
  • Gallo estilo Tenería del Santuario
  • Pan Rústico
  • Gallo Salmantino
  • Mole de olla de res

Recetarios Vivos

“Pronunciamiento sobre la cocina como territorio”

Mi abuela Marina tenía un ritual que, con el tiempo, comprendí como una forma de transmitir memoria: cuando nacía una niña, lavaba sus pequeñas manos con una mezcla de especias —clavo, canela, comino, albahaca, romero y hierbabuena—, murmurando que así "nunca perdería la sazón". Ese gesto, aparentemente sencillo, contenía una herencia simbólica profunda: el acto de cocinar no era solo una práctica doméstica, sino una manera de inscribir el mundo en el cuerpo, de marcar con el olor, el sabor y la textura, el vínculo con la tierra y con la comunidad. La cocina, bajo su mirada, no era un espacio menor, sino el corazón de la casa; el territorio donde los saberes se gestan, se transforman y se comparten.



"Recetarios vivos: la cocina como territorio" nace desde esa memoria, desde la necesidad de recuperar las historias que se traman entre ollas, manos y fuegos. Aquí, la cocina se concibe como un espacio afectivo y político donde convergen la memoria, la identidad y el cuidado. Cocinar —como dice bell hooks (1994)— puede ser un acto de resistencia y amor, una práctica que sostiene la vida y las relaciones. La transmisión de recetas, técnicas o ingredientes es también una forma de continuidad cultural, una pedagogía encarnada que resiste al olvido.

Los saberes culinarios son, como propone Bachelard (1957), una "poética del espacio", donde la casa —y en especial la cocina— representa el lugar del cobijo y la fecundidad. Allí se condensa la vida cotidiana, la experiencia sensorial y la memoria colectiva. Cada alimento preparado lleva consigo una historia de manos, de territorios, de tiempos. Cocinar es una forma tangible de dar amor, de compartir, de estar y de sostener; es también un acto de configuración del mundo, una manera de situarse en la trama de la existencia.

El alimento no solo nutre el cuerpo, sino que estructura la identidad. Como señala Carole Counihan (1999), las prácticas alimentarias son vehículos de significados culturales, relaciones de poder y afecto. Así, cocinar se convierte en una práctica situada, un modo de comprender quiénes somos, cómo nos vinculamos con el entorno y qué memorias sostenemos a través del tiempo. "Recetarios vivos" busca entonces activar la cocina como territorio simbólico, espacio de creación y archivo vivo de la experiencia. Al reunir relatos, gestos, recetas y memorias, el proyecto propone una lectura de la cocina no como un lugar de confinamiento, sino como un centro de saberes enraizados en el cuerpo, la palabra y el afecto. Recuperar la memoria de mi abuela Marina —y de tantas otras mujeres que cocinan el mundo desde la intimidad del fuego— es también una forma de reconocer que el conocimiento culinario es, en sí mismo, un acto de resistencia, de amor y de permanencia.

Referencias
Bachelard, G. (1957). La poética del espacio. Fondo de Cultura Económica. Counihan, C. (1999). The anthropology of food and body: Gender, meaning, and power. Routledge. hooks, b. (1994). Teaching to transgress: Education as the practice of freedom. Routledge.

Agradecimientos

Recetarios Vivos: La cocina como territorio
Propuesta creativa, dirección, producción y recopilación audiovisual: Fátima Edith Ramírez Domínguez

Agradecimientos
Subsecretario de Desarrollo y Promoción artística y cultural:
Mtro. Álvaro Octavio Lara Huerta

Subsecretario de Desarrollo Comunitario y Promoción Patrimonial:
Mtro. Victor Manuel Pedro Marín Meléndez

Acompañamiento y tutoría del proyecto:
Katia Jiménez, Paula Hernández, Claudia Anguiano (Closs).

Al equipo del Centro de las Artes de Guanajuato, por el Respaldo y el apoyo para la presentación de este proyecto.

Lic. Fátima del Rosario Aguilar Mata, logística en el CEARG
Asistente de Producción del proyecto: Lic. Karina Alejandra Soto Hernández (Kif)
Identidad gráfica del proyecto: Mtra. Bertha Alejandra Rivas Landeros

Desarrollo del sitio web: Emmanuel Muñoz López

Edición de textos: Fátima Ramírez

A mis abuelas, Marina Ochoa y Juana Moreno, mi mamá, Cuquita Domínguez Ochoa, a todas las mujeres que configuran mi ser, hermanas, sobrinas, amigas entrañables y a las que me abrieron la puerta de casa y me compartieron este espacio tan íntimo de su cocina, ha sido un privilegio dialogar y conocer sus espacios:
Ma. Lucia Parra Yañez, Blanca Estela Escoto, Maricela y Sandra Gutierrez, Ma. Elena Ayala, Gabriela Lanuza, Fernanda Herrera, Ma. Refugio Domínguez, Raquel y Cementina Casanova Ramblas, Graciela, Amelia y Ma. Pacheco, Ma. Guadalupe Montecillo Mendoza, Mireya y Brenda Ramírez y Flor Belén Ramírez Ramírez.

Proyecto realizado a través de la Convocatoria Cartografías de la memoria: mujeres y territorios en Guanajuato.
Este proyecto es apoyado con recursos federales, a través del Programa de Apoyos a la Cultura en su vertiente Apoyo a Instituciones Estatales de Cultura 2025 de la Secretaría de Cultura.
Este programa es público, ajeno a cualquier partido político. Queda prohibido el uso para fines distintos a los establecidos en el programa.

Logotipo 1 Logotipo 2 Logotipo 3

Participa

Tu participación es fundamental para mantener vivas estas tradiciones culinarias.

Comparte tus recetas familiares, historias culinarias o únete a nuestras actividades y talleres.

Comparte tu historia culinaria

Cada receta guarda una memoria, cada sazón cuenta una historia. Tu experiencia es valiosa para mantener viva nuestra tradición culinaria.

Tu correo no será compartido con terceros

Puedes incluir el enlace a tu perfil en estas redes sociales

Incluye ingredientes, pasos de preparación, historias familiares, o cualquier detalle que quieras compartir

¡Gracias por tu participación!

Tu receta y anécdota han sido recibidas. Forman parte importante de nuestro archivo vivo de tradiciones culinarias. Nos pondremos en contacto contigo si necesitamos más información.